Un domingo cualquiera

Presentación y notas sobre mi primer corto

Cristóbal Atienza

8/21/20243 min read

Bienvenidos a mi blog.

Soy Cristóbal. Y me dan unas ganas terribles cada vez que digo mi nombre de repetirlo al más puro estilo James Bond... Mi nombre es Atienza, Cristóbal Atienza... Cosas de haber visto demasiadas películas en mi infancia.

Hace cosa de una par de años que inicié mi andadura por el mundo del cine de una forma no profesional.

Mi primer corto fue participación para un pequeño taller online sobre cine. El trabajo final era la participación en un concurso con un corto de hasta dos minutos. Yo quería escribir una pequeña historia de terror donde una mujer se traía "pegado" a ella un espíritu maligno. Lo cual dio pie a que Yolanda diera rienda suelta a una serie de "apariciones" que había venido teniendo desde hacía tiempo. He de decir que Yolanda es una persona sensitiva. Una mujer que tiene cierta sensibilidad a elementos del Más Allá. Cosas en la que yo soy de cierta manera algo escéptico. Estoy seguro que a Yolanda en otra época de la Historia la hubiera quemado en una hoguera mientras que rezaban como locos. En fin, el asunto es que Yolanda empezó a contarme sobre que venía sintiendo una serie de presencias rodeadas de angustia y dolor. Seguimos hablando sobre donde podríamos situar mi historia de terror, y recordé unas pequeñas ruinas entre Bellavista y Dos Hermanas. Escenario ideal donde un espíritu maligno podría volver a casa de una mujer que inocentemente paseara por el lugar.. pero he aquí que descubrimos que esas antiguas ruinas eran los restos de un Campo de Concentración del Franquismo. Concretamente entre los años 1940 y 1962. También descubrimos que durante ese periodo habían sido fusilados dos presos que intentaron escapar...

Mi cabeza explotó en mil ideas y a Yolanda y a mí nos pareció que la idea del espíritu maligno allanador de propiedades podría esperar. En lugar de aquello nos propusimos hacer un pequeño homenaje a las victimas de aquel campo de prisioneros. Aquello desembocó en lo que fue, como ya he dicho, nuestro primer cortometraje: "Eternos". Cortometraje que un año después haríamos una revisión de cinco minutos con la que salimos muy contentos, pero eso es otra historia.

Escribí el guion con la revisión final de Yolanda y nos lanzamos al rodaje el último día de presentación del trabajo. Únicamente llevaba mi cámara Sony Alpha 7III y un trípode roto que lo usaba como soporte de cámara al hombro. Sin sistema de grabación alguno, nada más que el micrófono interno, nos pusimos a rodar "Eternos". Yolanda cumplía el papel de la protagonista: una mujer adulta que visita el lugar donde hacía muchos años fusilaron a su abuelo. La acompaña el personaje de su hija, interpretado por mi hija Elena, en una de las pocas veces que la convencido para ayudarme y actuar... ¡siente verdadera repulsión por la cámara! Y por otro lado, mi hijo Darío como ayudante de dirección.

El resultado es algo totalmente horrible en cuanto a realización técnica se refiere... pero inconmensurablemente hermoso en cuanto al cariño puesto en aquel trabajo y empeño por querer llevar una historia conmovedora al ojo de mi cámara.

Veo el corto y es algo horrible, pero al mismo tiempo estoy perdidamente enamorado de ese trabajo que hice con lo que pude y con lo que tenía en ese momento. En una tarde maravillosa tarde de un domingo cualquiera de marzo del año 2022, trabajando contra el reloj y contra los últimos rayos de sol que se nos escapaba, regalándonos una luz que desde entonces no he parado de perseguir.